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DE ABRIL: FUERA YANKEES.
Barahona
se estremece ante enorme manifestación de fervor patriótico
Por
H. Galván
El
pueblo de Barahona salió en masa a las calles a saludar la
llegada de la Caravana Patriótica-
Antiimperialista
que desde tempranas horas de la mañana (partiendo de Santo
Domingo) estaba
recorriendo
las provincias del sur del país para llevar un mensaje
patriótico y exigir la salida
inmediata
de las tropas norteamericanas que se encuentran en aquella provincia.
La
gran Caravana partió desde distintos puntos del país y
en la misma participaron delegaciones
de
todo el país. De la región norte se destacan numerosas
delegaciones de Bonao, San Francisco y
Santiago.
De la capital y sus zonas adyacentes la caravana partió del
Parque Independencia para
así
enrumbarse por los caminos del sur, en cuyas ciudades principales se
fueron uniendo otros
patriotas.
San José de Ocoa y Azua se destacaron por la numerosa y
combativa presencia en la
gran
Caravana Nacional por la Patria y la libertad.
La
Caravana Patriótica, que conmemora el 41 Aniversario de la
intervención militar norteamericana
en
nuestro país ocurrida el 28 de abril de 1965, fue convocada
por un colectivo de organizaciones
y
personas entre las cuales se destacan el Foro Social Alternativo (que
agrupa numerosas
organizaciones
sociales), Fuerza de la Revolución, el MPD y FALPO,
Iniciativa, el PCT, el PTD-ml,
la
Coordinadora Continental Bolivariana, el Comité de Solidaridad
con la Revolución Bolivariana,
Brigadas
de Abril, el Comité Patriótico Antiimperialista de
Barahona, así como las agrupaciones
estudiantiles,
entre otras.
El
objetivo, además de conmemorar aquella fecha luctuosa, era
exigir la salida inmediata de las
tropas
invasoras de nuestro suelo, consigna que fue abrazada masivamente por
la comunidad de
Barahona,
quien demostró en las calles su determinación a sacar
las tropas invasoras.
La
primera represión
Cabe
destacar que desde el día 24 de abril el pueblo barahonero
demostró con determinación su
deseo
de ser territorio libre. Cauchos quemados, enfrentamientos con la
policía, cierre de caminos,
etc.,
matizaron la jornada del 24 abril, día en que se inicia la
revuelta militar que da paso a la
revolución
de 1965 y que sirvió de calentamiento a la jornada del sábado
29 de abril.
Ya
el sábado 29, sin embargo, mientras la caravana aun no hacia
su fervorosa entrada e n la
ciudad,
la policía nacional, siempre eficiente para reprimir, se
aprovechó del número de los
primeros
manifestantes, que se habían reunido a esperar el resto del
grupo, para así arremeter
contra
ellos en un acto de agresión que tenía como objetivo
dispersar y persuadir a la Caravana a
no
entrar en la ciudad. Más de 15 compañero/as fueron
herido/as, entre ellos varios profesionales
y
una joven.
"La
policía se presentó al lugar y empezó a disparar
luego de que no quisimos disolver la reunión",
explicó
uno de los heridos.
Los
heridos fueron identificados como los periodistas Frank Pineda y
Obispo Figuereo, de Radio
Enriquillo;
Valentín Cuevas, Pedro Federico Ramírez, el abogado
José Ariel Féliz; la licenciada en
Contabilidad,
Ironelis de los Santos; Oscar Medina, la doctora en medicina Leonidas
Rosa Cuevas.
El
ingeniero Oscar Moreta, profesor del Centro Universitario Regional
del Suroeste (Curso-UASD);
el
ex presidente de la regional Suroeste del Codia, Alfredo López
Féliz; Anny Florián, los hermanos
Benjamín
y Eliezer Batista Matos, la profesora Miriam Pérez, el joven
Yadel Suberví, José Padilla,
Luis
Féliz y Francisco Javier Medina.
A
pesar de eso, la jornada continuó. La represión
policial no pudo cumplir su objetivo de disolver y
disuadir.
Ya cuando llegaba la Caravana Patriótica a la entrada de la
ciudad, más de trescientas
personas,
de la comunidad y de otras poblaciones del sur se habían
reunido a esperarnos, la
policía
para ese entonces se había neutralizado.
El
ambiente comenzó a caldearse y a elevar los niveles de fervor
cuando en cuestión de segundos
se
inicia la caminata por la ciudad, entrando por los barrios populares,
las personas caminando a
pie
junto de la discolay delantera,
y la gran caravana de vehículos detrás de la segunda
“discolay”,
ambas
lanzando consignas y cantos patrióticos, que eran aplaudidos
por los pobladores, que en
masa
salían de sus casas, en los balcones, en las aceras, en las
azoteas para saludar y
solidarizarse
con la marcha.
El
segundo intento de provocación policial.
Después
de aproximadamente hora y media de caminata por la ciudad, y que ya
la manifestación
se
había convertido en un mar de patriotas, la misma se encuentra
con su primer encuentro con la
policía.
Alrededor
de 14 policías, con armas tipo doce, intentaron
infructuosamente de detener la marcha.
El
gran numero de los manifestantes, su combatividad, logró
percudir a la policía de hacerse a un
lado
y así la pacifica marcha continuó.
La
actitud de la policía resultó ser racional, dado que un
intento de represión se iba a revertir
peligrosamente
sobre ellos.
La
marcha continuó por alrededor de dos horas más para así
recorrer casi la totalidad de las calles
de
la ciudad.
Acto
frente al campamento.
A
pesar de los incidentes, la marcha contra la presencia de soldados de
Estados Unidos terminó a
unos
40 metros del lugar donde se concentran los soldados, a unos pocos
metros también de la
fortaleza
utilizada por la policía nacional de dicha ciudad.
Frente
al campamento militar norteamericano, desde donde se pudo apreciar
una cantidad enorme
de
furgones cerrados y vehículos de asalto, los manifestantes
leyeron el manifiesto elaborado para
la
fecha y entonaron las gloriosas notas del himno nacional.
"Ha
sido una demostración convincente de que el pueblo dominicano
rechaza la presencia de
estos
soldados que han venido aquí no a realizar tareas de bien
social, sino a servir de
plataforma
para la opresión de los pueblos de Latinoamérica",
dijo Narciso Isa Conde, de la
Coordinadora
Continental Bolivariana.
Isa
calificó de "afrenta"
a la dignidad de la República
Dominicana la presencia de soldados
estadounidenses
en el mes de abril, "justo
cuando se conmemora un año más de la grosera
intervención
militar de Estados Unidos".
Lo
más destacado.
Mientras
la música, y las consignas de la marcha hacían salir a
la gente de sus casas en cuadras
enteras,
lo más destacado fue descubrir que la inmensa mayoría
de los pobladores coreaban la
consignas:
“fuera yankees”, “e pa fuera
que van los yankees” y “nosotros
somos dominicanos, nos
liberó
Duarte y asi queremos seguir”, “fuera los yankees”, mientras
pasábamos por sus casas.
El
apoyo fue tal que muchas amas de casa sacaron banderas dominicanas de
sus casas, y no
fueron
pocos los jóvenes y la gente de todas las edades de los
barrios de Barahona que decidieron
unirse
a la caminata. Algo destacado ocurrió cuando la marcha se
acercó al parque central y un
centenar
de motoconchos, bicicletas, y pasolas decidieron a acompañarnos
para masificar aun más
la
Caravana.
“Fue
formidable; este es un ejemplo significativo, hace mucho tiempo que
no había ocurrido una
manifestación
que recibiera el apoyo popular, de las amas de casa, de los viejitos,
de los jóvenes,
de
la gente del pueblo etc, que se asemejara a esto.” Afirmó
Fidelio Despradel, parte del equipo
de
coordinación de la actividad.
“El
pueblo de Barahona demostró hoy que no solo exige la salida de
las tropas norteamericanas,
sino
mucho más, y es que está dispuesto a luchar para que se
vayan” afirmó.
El
41 Aniversario de un día de luto
El
28 de abril de 1965, la lucha por la constitución y la
democracia tomó un giro diferente cuando
el
entonces presidente norteamericano Lyndon B. Johnson ordenó el
desembarco de tropas
estadounidenses
en territorio dominicano con el pretexto de salvaguardar la vida de
sus
conciudadanos
residentes en el país.
El
objetivo real era cambiar el destino de democracia que había
construido el pueblo dominicano a
través
de la sangre en las calles.
Los
norteamericanos establecieron un "corredor
de internacional" y una "zona
de seguridad"
con
la cual cercaron a los constitucionalistas, quienes ya para el día
28 habían tomado la Fortaleza
Ozama,
que en aquella época era el asiento de la policía
antimotines.
Ese
mismo día, los jefes militares que se habían opuesto al
levantamiento formaron una junta
militar
que operó desde la base aérea de San Isidro. La misma
estaba integrada por el coronel
Pedro
Bartolomé Benoit, quien había firmado una carta
pidiendo la intervención norteamericana;
por
el coronel del Ejercito Enrique Apolinar Casado Saladín y por
el capitán de navío de la Marina
de
Guerra Olgo Santana Carrasco.
Inmediatamente
desembarcaron, los norteamericanos encontraron la oposición
armada de los
constitucionalistas,
los cuales para tal fin crearon los llamados "comandos",
que eran células de
combatientes
que también realizaban no sólo la vigilancia del sector
ocupado por los
constitucionalistas,
sino que también funcionaban como una especie de policía
civil.
Los
Constitucionalistas, reducidos al dominio de lo que se conoce como
Ciudad Nueva (zona
intramuros
de Santo Domingo que comprende la parte más antigua de la
misma), organizaron un
gobierno
el cual proclamaron como legítimo ya que había sido
gratificado por el congreso de 1963,
el
cual, a su vez, había sido restaurado por la sublevación
del 24 de abril. Ese mismo gobierno
proclamó
como su presidente al Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó
el cual había surgido
como
líder indiscutible del movimiento.
La
resistencia frente a la presencia de soldados norteamericanos, en
1916, hace 41 años, y hoy
siempre
ha sido la determinación de este pueblo a liberarse.
Se
derrumba la política Exterior Norteamericana.
Hay
que destacar que esta manifestación en Barahona y donde
participaban múltiples
organizaciones
sociales y políticas, coincide con las manifestaciones que se
desarrollan a escala
mundial
contra la Guerra de Irak. Miles de personas marcharon por las calles
de Nueva York el
sábado
exigiendo el pronto retiro de las tropas estadounidenses en Irak.
Mientras
los dominicanos y dominicanas marchaban, bajo la consigna “Ni
un soldado yankee en
nuestra
Patria”, “Fuera Bush” y “No a la Guerra Imperialista”, en
Nueva York, marchaban contra
la
guerra de Bush y sus halcones.
En
la Puerta del Conde, símbolo de la dominicanidad, patriotas
incendian bandera
norteamericana
en rechazo a la agresión de las tropas estadounidenses a la
patria.
Una
lucha que apenas Comienza.
Vale
aclarar que esta manifestación en Barahona se trata de un
eslabón más en la cadena de
procesos
de la lucha de lo/as patriotas dominicano/as por la salida de las
tropas extranjeras.
Esta
es la quinta gran marcha que en menos de tres meses se realiza en la
República Dominicana
para
exigir la salida de las tropas y el restablecimiento de la soberanía
plena de la República.
El
por qué de la Presencia Militar estadounidense
La
presencia de tropas militares estadounidenses en el país se
enmascara detrás de una misión de
ayuda
humanitaria “de construcción de ocho clínicas rurales
y escuelas”, pero demuestra su
verdadero
matiz de presencia militar de otro propósito por la gran
cantidad de soldados y
armamentos
sofisticados de todo calibre que ha desembarcado, además por
el carácter poco
transparente
y contradictorio en el manejo de la información. La prensa,
por su parte, ha sido
vedada
a la zona donde se encuentran los norteamericanos, demostrando así
que se trata de un
proyecto
de diferente propósito del que se plantea.
“No
se puede hacer ayuda humanitaria con tanques y bombas, si quieren
construir escuelas que
las
construyan en Nueva Orleáns, donde hacen falta” gritaban
los manifestantes del 12 de febrero
mientras
recibían un caluroso saludo por parte de los pobladores de
Barahona.
Los
expertos plantean que el verdadero motivo de la presencia militar
extranjera en suelo
dominicano
gravita alrededor de varios factores: la preocupación
norteamericana ante el auge de
los
cambios políticos en América del Sur encabezados por
Venezuela y Bolivia, el reforzamiento de
la
intervención militar en Haití, el dominio
geoestratégico dentro de la nueva concepción militar de
los
Estados Unidos dominada por la Guerra Preventiva, y la necesidad de
controlar posibles
resistencias
populares en el país.
Sin
embargo para comprender la situación hay que resaltar que
existen múltiples razones por las
cuales
se ha movilizado tradicionalmente el ejército de EUU y entre
esas razones pocas veces ha
estado
la ayuda humanitaria.
Históricamente
el ejército norteamericano no se caracteriza por viajar para
socorrer vidas en los
diferentes
terremotos, catástrofes que ocurren. Incluso dentro de su
territorio tuvieron una
intervención
lenta e ineficaz durante el desastre de Katrina.
Material
de promoción realizado para la ocasión.
El
entrenamiento militar tampoco parece la principal razón,
aunque puede constituir, sin embargo,
un
objetivo secundario.
Para
comprender la operación nuevos horizontes, sobretodo hay que
comprender el carácter
extraterritorial
del ejército norteamericano y su interés en preparar el
terreno en los territorios
adyacentes
y estratégicos para posibles presencias militares temporales o
permanentes. Todo eso
tiene
el doble propósito de combinar una acción de relaciones
públicas en dichos países, con la
creación
de condiciones mínimas para aumentar su hegemonía
militar en la región.
Es
preciso comprender que la presencia militar en suelos extranjeros, y
estratégicamente ubicados
es
parte de las prioridades de la política militar del Pentágono.
Su presencia en la tristemente
célebre
base militar de Guantánamo, Cuba ha sido condenada por
Naciones Unidas, que
recientemente
ha exigido el cierre definitivo de la misma por los execrables actos
de tortura que
se
cometen diariamente en dicha prisión. También la
derrotada base militar de Vieques, la de la
Triple
Frontera, su presencia múltiple en Asia (especialmente en
Corea del Sur), en Europa y otros
países
del mundo, está provocando cada vez mayores niveles de
indignación social, principalmente
después
de los fracasos en Irak y Afganistán.
En
menos de dos meses de lucha, la/os dominicano/as han demostrado que
no permitirán ser
usados
como punta de lanza, ni como base de operaciones para la agresión
a ningún pueblo
hermano.
Y en las calles han demostrado que no descansarán hasta que
los soldados
norteamericanos
salgan del país.
Recientemente,
la llegada del destructor nuclear norteamericano USS Scout, y el
inicio de una
enorme
maniobra militar denominada “Sociedad de las Américas”,
demuestra que el interés de los
Estados
Unidos en la región no es precisamente la ayuda humanitaria,
sino que detrás de los
pobres
argumentos se esconden planes estratégicos de dominación
que tendrán la resistencia de
nuestros
pueblos.
Los
traidores.
Ha
sido sumamente paradójica la actitud del Gobierno dominicano.
La presencia militar extranjera
se
produce precisamente mientras que el Presidente Leonel Fernández
promueve las celebraciones
para
conmemorar la historia patria.
Caricatura
de José Mercader que retrata la actitud del Presidente
Fernandez.
La
falta de transparencia e hipocresía que mantiene el Gobierno
de Leonel Fernández, la
complicidad
silenciosa de los partidos políticos del sistema, de la
jerarquía eclesial corrompida y de
los
dirigentes de las principales academias, demuestra una vez más
la necesidad de que la clase
dominante
antinacional sea desplazada del poder.
El
pueblo dominicano está sintiendo otra vez la traición
de Pedro Santana a Duarte y a los
trinitarios.
Ahora los traidores tienen otros nombres, pero son los mismos
enmascarados en
liberales.
La
historia dominicana habrá de juzgar a los traidores como juzgó
a Santana, a Trujillo y a
Balaguer.
El
fantasma que despierta.
Si
hay un protagonista de todas las actividades que se han desarrollado
alrededor de la presencia
de
las tropas norteamericanas ese es el recuerdo vivo de quien fuera el
líder militar de la Guerra
Patria
de Abril de 1965, el militar que se unió al pueblo en la lucha
por el retorno de la
constitucionalidad
arrebatada por los gorilas de la reacción.
La
figura de Caamaño se está levantando.
El
fantasma vivo de Francisco Alberto Caamaño, ya inmenso, junto
a Duarte y a Luperón,
comienza
a despertar para hacerse juventud, para hacerse pueblo. Caamaño
es el símbolo de esta
lucha
y esta renaciendo en el pueblo.
Pero
ya no está despertando solo, Jacques Viiaux, Illio Capocci,
Juan Miguel Román, del militar de
la
libertad el Coronel Fernández Domínguez y otros tantos
también despiertan.
A
su lado renace Orlando Martínez, ya despertó Amaury
Germán Aristy, y anda despertando
Narcisazo.
Por
ahí viene la brisa de noviembre y con ella despierta Manolo y
se une a nuestra lucha, por ahí
despierta
inmensa la Raza Inmortal.
El
pueblo y sus heroínas y héroes despiertan.
El
Eslabón.
Está
demostrado que la emotiva marcha de hoy es sólo un pequeño
eslabón en la cadena de
luchas
que vienen.
Ya
se están anunciando varias actividades que hay que poner en
agenda en la lucha para sacar las
tropas
norteamericanas del país.
Para
mayor información sobre las actividades consultar
www.lainiciativa.org
Recordando
a Duarte, a Luperón y a Caamaño, lo/as dominicano/as
unidos expulsarán de la tierra
de
las Mirabal, a todos los invasores.
¡Viva
la República Dominicana, Fuera los invasores!
Juan
Pablo Duarte, fundador de la República Dominicana
Invitación
a la marcha del 29 de Abril.
Por
H. Galván
Email:
triunfaremos@gmail.com
29
de abril, 2006