Los jóvenes en paro o contratados sin derechos han derrotado a todas las instituciones francesas: Asamblea Nacional, Gobierno, Tribunal Constitucional y Presidente de la República. La derrota neoliberal lo ha sido en lo que se había convertido en un símbolo del sistema y de la revuelta.
Sin embargo, la realidad y la propia resistencia de las instituciones ante la exigencia de retirada de la ley que hacían los subtrabajadores y parados, indica que esto sólo ha sido una escaramuza. Las espadas siguen en alto.
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